¡Sí puedes cambiarte el apellido, incluso si ya eres adulto!
- Leonardo Gallegos García
- 1 feb
- 1 min de lectura
Actualizado: 16 feb

Una sentencia reciente de un Juzgado de Familia confirma algo que muchas personas desconocen: el cambio de apellido no es “solo para niños”. También un adulto puede solicitarlo cuando el apellido que figura en sus documentos no refleja su identidad, le genera afectación emocional o social, o está ligado a una historia de abandono y falta de vínculo real con uno de sus progenitores.
En el caso resuelto, el tribunal conoció la petición de un adulto de 37 años que explicó que fue criado sin un vínculo afectivo real con su padre y que, en la práctica cotidiana, era reconocido socialmente por el apellido materno (en su vida familiar y social). El juzgado valoró documentación e informes técnicos y reafirmó que el nombre y los apellidos son parte de la identidad y de la dignidad de la persona. Con base en ello, autorizó el cambio y ordenó al Registro del Estado Familiar actualizar los asientos correspondientes, para que la identidad registral coincidiera con la identidad vivida. Esto suele ser especialmente útil si:
Creciste con un solo referente parental (por abandono o ausencia real del otro);
Has sido conocido(a) por años con el apellido del cuidador principal (por ejemplo, el materno);
El apellido que llevas te expone a estigmas, conflictos constantes o una afectación directa a tu vida personal y familiar;
Quiere que tus documentos reflejen tu historia real y tu identidad.
Si sientes que tu apellido cuenta una historia que no es la tuya —o te marca por una ausencia que te acompañó toda la vida—, este tipo de diligencias puede ser el camino para reconstruir tu identidad registral con dignidad.




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